Con la entrada del otoño, la Península Ibérica se convierte en un espacio privilegiado en cuestiones de fauna, especialmente aquellos ecosistemas que componen la llamada ‘España Húmeda’, animados con la llegada de miles de aves migratorias. Es un momento de oportunidades extraordinarias para conocer, apreciar y disfrutar este patrimonio natural e iniciarse en el arte de la caza fotográfica.

La posición de la Península Ibérica en el panorama ornitológico es de una importancia capital. Su espacio físico cuenta con reconocimiento internacional pues es el segundo país europeo, detrás de Rusia, por número de especies contabilizadas, entre las que viven todo el año, las que lo hacen estacionalmente y las que utilizan los ecosistemas adecuados como puente en sus migraciones.

Los ornitólogos cifran en 500 el número de especies de aves en Europa, la mitad de ellas de presencia regular en la Península Ibérica a las que habría que añadir un centenar más de especies migratorias que buscan un espacio para pasar el invierno. Otro dato más que refuerza la posición de España y Portugal y la necesidad de preservación: el 63% de las especies amenazadas del continente europeo están, transitan o hibernan en alguna del medio millar largo de zonas lacustres esparcidas por el interior y el litoral de la Península. Debido a la creciente concienciación, unos 400 enclaves gozan de algún tipo de protección, pero sólo una cuarta parte de ellas tiene reconocimiento internacional, de acuerdo al convenio Ramsar, protocolo que regula las calificaciones de los espacios que merecen un cuidado especial y no están significativamente transformados por la acción del hombre.

Muchas de ellas presentan un acceso cómodo, bien por estar próximas a algún núcleo urbano o carretera pavimentada, como Gallocanta, Monfragüe, Tablas de Daimiel, Doñana, Delta del Ebro o la Albufera de Es Grau; otras, más alejadas o aisladas como la laguna de Zaida o el complejo de Cantalejo requieren cierta localización previa y el uso de un automóvil, a menudo de tracción integral, como medio de aproximación.

          

Desde 1.971, fecha en que la que se reunió la Confederación Internacional sobre la Conservación de Zonas Húmedas y Aves Acuáticas, las acciones para preservar y recuperar los humedales de la península han ido en aumento. Casi un 70% de estos frágiles ecosistemas posee algún tipo de protección, aunque eso no significa que estén a salvo de cualquier peligro, natural o agresión del hombre (Doñana, Tablas de Daimiel o el Delta del Ebro suelen aparecer en exceso en los noticiarios por agresiones o amenazas en ciernes). Por tanto, todo cuidado que dispensemos será bienvenido y el interés que sepamos transmitir a los más jóvenes de la casa será una garantía de futuro para este patrimonio delicado.

La lista completa de espacios Ramsar en la Península Ibérica -y del resto del mundo- puede ser consultada en la web oficial de este organismo ( https://rsis.ramsar.org/es/). Para más detalle sobre los ubicados en el estado español: https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/ecosistemas-y-conectividad/conservacion-de-humedales/ch_hum_ramsar_esp_lista.aspx

          

25 propuestas para disfrutar:

Para ocupar la presente temporada, referimos 25 posibles destinos donde las aves son protagonistas para disfrutar de la naturaleza y practicar con responsabilidad la caza fotográfica. Obviamente, esta actividad podemos extenderla a toda la fauna de cualquier ecosistema que tengamos la fortuna y paciencia de observar.

  • Lagunas de Pitillas y Dos Reinos (Navarra y Zaragoza). Importante eslabón en el paso de aves acuáticas y nidificación temporal de garzas, espátulas y ánsares.
  • Gallocanta (Zaragoza y Teruel). Lugar de referencia de aves migratorias, en especial grullas, con poblaciones que se acercan a los 100.000 individuos.
  • Lagunas de Hito (Cuenca). Paso de cigüeñuelas, grullas, abocetas y patos.
  • Lagunas de Pedro Muñoz – Manjavacas (Cuenca, Ciudad Real y Toledo).
  • Tablas de Daimiel (Ciudad Real). Humedal emblemático de la Península.
  • Sierra Madrona y Andujar (Ciudad Real, Córdoba y Jaén).
  • Monfragüe (Cáceres). El mejor punto mundial de buitre negro.
  • Carrión y Fromista (Palencia). Estación relevante de aves esteparias.
  • Castronuño (Zamora). Las mejores colonias de grullas de Castilla – León.
  • Albufera de Valencia. Tercer lugar en importancia para la invernada de aves acuáticas en España, además de martinetes, garcillas, charranes, abocetas, etc.
  • Albufera de Es Grau (Menorca). Reserva de la Biosfera.
  • Complejo de Cantalejo (Segovia). Una docena larga de lagunas enlazadas por el rio Cega en medio de uno de los pinares más extensos de Europa.
  • Aiguamolls del Empordà (Girona). Un centenar de especies nidifican en la zona
  • Delta del Ebro (Tarragona). A las especies tradicionales, se han sumado recientemente poblaciones de flamencos, ausentes desde hace 50 años.
  • Marismas de Santoña (Cantabria). El punto más relevante del norte peninsular en cuanto a la invernada y descanso de aves migratorias.
  • Villafáfilla (Zamora). Importante centro de aves esteparias, como avutardas.
  • Topas (Salamanca y Zamora). Nidificación de avutardas, aguiluchos, sisones.
  • Trujillo y Torrecillas de la Tiesa (Cáceres). Invernada de cigüeñas y rapaces.
  • Marismas del Guadalquivir (Cádiz, Huelva y Sevilla). Es el humedal más importante de España y engloba el PN de Doñana.
  • Condado – Campiña (Huelva). Enclave de aves esteparias.
  • Lagunas de Conde, Chinche y Honda (Córdoba y Jaén). Nidificación de malvasías, zampullines, garzas, flamencos, aguiluchos y abocetas.
  • Laguna de Fuente de Piedra, Gosque y Campillos (Málaga y Sevilla). Importante zona de flamencos, cigüeñas, abocetas, gaviotas, chorlitejos, etc.
  • Laguna de Zaida (Zaragoza). Próxima a la de Gallocanta. Ánades y patos.
  • Estany de Banyoles (Girona). Patos, fochas, martín pescador, becas, etc.
  • Laguna y Dunas de Traba (A Coruña). Enclave privilegiado para la observación de aves de procedencia neártica.
Y 10 más en Portugal…
  • Estuário do Mondego (Ilha da Murraceira, Figueira da Foz). una de las principales áreas de parada y refugio para las aves migratorias a lo largo de la costa noroeste de Portugal.
  • Serra da Estrella (Caldas de Manteigas). Es la zona más elevada de Portugal y el valle de Candeeira y sectores del valle del río Zêzere forman un entramado lacustre formidable para el desarrollo la flora y migraciones de fauna.
  • Ria da Alvor (Algarve) el estuariuo da lugar a marismas y sistemas dunares móviles que son parada y fonda de aves migratorias en su ciclo a/de Africa transhariana.
  • Lagoa de St. André et Lagoa de Sancha (Alentejo) Este complejo de lagunas costeras y dunas constituye un excelente refugio de invernada para ánades y otras aves acuáticas.
  • Lagoa de Albufeira (Regiao Lisboa e Vale do Tejo) Esta laguna costera sobre suelos arenosos con comunicación intermitente con el proporciona hábitat a muchas especies de marismas.
  • Pateira de Fermentelos (Região Centro Portugal) El sitio contiene uno de los lagos de agua dulce más grandes de la Península Ibérica con un mosaico de hábitats de humedales, cañaverales y marismas que alberga importantes poblaciones de especies de aves migratorias y amenazadas.
  • Bertiandos (Região Norte Portugal) Un complejo de lagos de agua dulce permanentes y temporales en la margen derecha del río Lima, que alberga hasta 500 especies de flora y fauna inventariadas. Es un hábitat importante para las especies de aves acuáticas.
  • Ribeira do Vascão (Algarve) Es el río más grande sin interrupciones artificiales como presas o embalses en Portugal. Situada en la Región del Mediterráneo, este espacio Ramsar acoge altas concentraciones de especies amenazadas de peces de agua dulce como Jarabugo, anguila europea (anguilla anguilla) y lamprea marina. Importante área arqueológica.
  • Sapais de Castro Marim (Algarve) Esta àrea costera es crucial en el tránsito de aves migratòrias a/de Africa con especial incidència en poblacones de flamencos.
  • Ria Formosa (Algarve) complejo de lagunas costeras de agua salada e islas barrera, con extensas marismas, bancos de arena, sistemas de dunas, marismas. La zona es importante para numerosas especies de aves acuáticas reproductoras, invernales y en reposo, incluidas garcetas e ibis

          

El equipo.-

A la hora de iniciarse en esta actividad, el equipo básico con que debemos contar tiene que estar formado, en primera instancia, por una guía de aves y unos prismáticos. Una buena guía es imprescindible para comenzar a identificar a las aves, ya sea por su localización, silueta, plumaje, huellas, etc… La bibliografía disponible es muy extensa, ajustándose a cualquier necesidad, tipología y grupos de edad. Las editoriales Náyade, Lynx u Omega poseen un extenso fondo en tutoriales de observación y reconocimiento de aves y técnicas de caza fotográfica. Las obras pueden localizarse en todas las librerías especializadas de viaje que sugeríamos en nuestro post sobre documentación en viajes 4×4 y otras cuestiones prácticas . 

En cuanto a los prismáticos, la oferta es vastísima y conviene definir los gustos o, en todo caso, buscar el mejor compromiso posible entre la calidad y el presupuesto disponible, que no tiene porque ser disparatado o caro. Por ejemplo, por unos 200/300 euros existen modelos de prismáticos de calidad aceptable para iniciarse en esta actividad. Ahora bien, si lo que se pretende es profundizar en la observación y se está convencido de ello, habrá que valorar una inversión a largo plazo en modelos de gama alta como el Leica Ultravid 10×42 o el Swarovski EL 10×42 -ambos con precios en torno a 1700 / 2.000 €-, que constituyen dos de las mejores opciones en el mercado.

           

Sea cual sea el rango de precio acordado, lo importante a la hora de escoger el modelo de prismáticos más adecuado hay que tener en cuenta dos características primordiales: la luminosidad (a mayor tamaño, mayor luminosidad) y la definición, que proviene de la calidad de las ópticas. Teniendo en cuenta las características de la observación de aves, los expertos recomiendan comenzar por unos 8x40mm ó 8x42mm. pues son ideales para comenzar a distinguir especies partiendo de nociones básicas.

El siguiente paso tras los prismáticos, suele ser la adquisición del equipo fotográfico. Como en los binoculares, la oferta es inmensa. Partiendo del hecho de que los equipos químicos están a la baja o quedan reservados para actuaciones de gran calidad e incondicionales del carrete, optaremos -si no la tenemos ya- por una cámara réflex o sin espejo -también conocidas como CSC o Evil) equipada, además del objetivo original, con alguna lente de distancia focal más larga y lo más luminosa posible de acuerdo al presupuesto fijado. El mercado de ocasión también es una alternativa para hacerse con cuerpos y buenas ópticas a precio interesante. Pero conviene consultar siempre en tiendas especializadas.

           

Una variante de moda de la caza fotográfica es el digiscoping. Se trata de una disciplina que se inició en 1999 en Malasia y que, poco a poco, va ganando popularidad. Consiste en adaptar una cámara digital e incluso un smartphone a un telescopio terrestre, pudiendo así realizar fotografías de aves a gran distancia con una calidad más que aceptable. Una de las principales ventajas del digiscoping con respecto a la fotografía convencional consiste en que puede llegar a conseguir el equivalente a un objetivo de 3000 o 4000 mm (sumando los aumentos de la cámara a lo del telescopio) a un precio mucho más bajo (solo un objetivo de esa calidad supera los 8.000 euros fácilmente). Para esta variante, se recomienda un objetivo lo más pequeño posible, para poder adaptarlo correctamente al visor del telescopio. Sin embargo, a la hora de fotografiar aves mediante digiscoping suele darse un inconveniente conocido como viñeteado. Esto es que la imagen aparece redonda en el centro de la fotografía, con toda la parte externa en negro. Las páginas web de Naturaleza digital (http://www.naturalezadigital.org/) y de la Asociación Española de Digiscoping (ASEDI) ofrecen información interesante y variada al respecto.

           

Siempre desde la iniciación, algunos de los modelos de cámaras digitales más recomendados para un naturalista amateur se encuentran entre las gamas compactas Nikon Coolpix, Panasonic Lumix, Canon Ixus o Sony Cibershot/Nex con un abanico de precios de entre 250 y 800 €.  En un escalafón superior, en réflex, figuran las series Canon EOS, Nikon D, Pentax KP o Sony Alpha entre otras; en formatos Evil, mencionamos las Olympus OM, Sony a6000, Canon EOS M, Panasonic Lumix Gx, Fujifilm X o Nikon Z.

En cuanto al telescopio, la elección puede pasar por un retráctil, muy fácil de transportar, como el Opticron MM2 o el Celestron C90. Ambos rondan los 250/300€ y son mejorables en sus prestaciones con un amplio abanico de accesorios. Si lo que se pretende es conseguir una alta calidad, las mejores opciones pasan por modelos como Zeiss Victory, Kowa TSN-821, Leica Apo Televid 62 o Swarovski ATS. Sus precios van desde los 1.500 a 2.200 euros.

En cuanto a adaptadores, sean para una cámara fotográfica o un teléfono móvil, marcas como Swarovski, Zeissy o Kowa ofrecen referencias específicas para algunos móviles. También hay adaptadores universales, como los ofrecidos por NovaGrade, Bresser o BicCamera entre otros. Por lo que respecta a las tarjetas de memoria, independientemente del formato y capacidad de almacenaje, debe valorarse una velocidad de transferencia de imágenes alta, con un nivel 6 o superior para permitir la correcta grabación de secuencias de imágenes

           

Por último, no hay que olvidar la selección de un trípode donde apoyar todo el equipo fotográfico. El abanico de precios es amplio también, pero es una buena -y necesaria- inversión si queremos optimizar los resultados de nuestras fotografías. Entre las opciones disponibles en el mercado, destacamos las marcas Manfrotto, Vanguard, Benro y K&F.

Por Chema Huete; fotos: Ch. Huete y Generalitat de Catalunya (arxiu Parcs i Espais Naturals, http://parcsnaturals.gencat.cat/ ).